lunes, 10 de octubre de 2011

Roturas Fibrilares


Una rotura fibrilar es una lesión no muy grave en la que se afectan las fibras que forman el vientre muscular. La gravedad de la lesión dependerá del número de fibras afectadas, puediendo llegar incluso a la rotura total del músculo.Las distensiones musculares (o roturas fibrilares) se producen por lo general a nivel de la unión musculotendinosa, durante un episodio de actividad muscular excéntrica máxima. Los esprínteres o velocistas muestran especial predisposición a este tipo de lesiones. Cabe destacar que los músculos más afectados son los biarticulares, como por ejemplo los isquiotibiales, los gemelos y los aductores de cadera.

Normalmente, las roturas de fibras ocurren cuando la demanda sobre un músculo excede su fuerza innata, por ejemplo en paradas bruscas, deceleracionas, aceleraciones rápidas, etc… Las fibras se rompen porque se ultrapasa la elasticidad fisiológica del vientre muscular. En lesiones leves, puede ser que el sujeto pueda terminar la actividad, aunque existe el riesgo de que la lesión empeore por el esfuerzo. En lesiones más importantes, el deportista siente un dolor súbito en el momento de la lesión, el cual recuerda con exactitud, y no puede terminar la práctica deportiva. Luego de la lesión, persiste la hipersensibilidad con dolor incluso en reposo, y se agrega una disminución de la función contráctil; a veces, cuando se produce una rotura importante de tejido muscular, la persona puede notar un pequeño decalaje en el músculo inmediatamente después de producirse la lesión.

Otro signo característico es la hinchazón secundaria a sangrado o edema subsiguiente. Todos los tipos de lesión muscular, independientemente de su causa, se asocian con sangrado muscular interno. Esto sucede porque el muscular es un aparato bien vascularizado y porque el flujo sanguíneo regional suele ser elevado en el momento de la lesión. Por consiguiente, son comunes los hematomas. La lesión y el sangrado tisular provocan una reacción inflamatoria; esta reacción constituye la base de la respuesta reparadora que conduce a la formación de tejido cictrizal. Después de una lesión muscular significativa, la regeneración tisular muscular es de escasa magnitud y el tejido lesionado es más bien reemplazado por tejido fibroso cicatrizal que carece de propiedades contráctiles, lo que incrementa el riesgo de lesiones recurrentes.

Existen diversos factores que contribuyen a que se produzcan este tipo de lesiones, por ejemplo:

  • Músculos sobrecargados o fatigados con incoordinación en la contracción
  • Mala preparación muscular (entrenamiento deficiente o mal calentamiento)
  • Desequilibrio muscular entre agonistas y antagonistas
  • Músculos tensos (no permiten alcanzar la máxima amplitud)
  • Esfuerzo realizado en ambiente frio (son menos contráctiles)
  • Edad
  • Abuso de alcohol y tabaco

Así pues, parece claro que, como prevención para posibles lesiones o recaídas, se deben tener en cuenta varios aspectos antes de realizar cualquier actividad física de forma segura:

• Es muy importante realizar un buen calentamiento previo a cualquier actividad física. La entrada en calor tiene por objeto aumentar la temperatura muscular entre 1 o 2 grados, lo que hace que el músculo esté más flexible previniendo las lesiones. De la misma manera, la vuelta a la calma activa contribuye a eliminar los productos de desecho producidos durante el ejercicio. Estirar al finalizar la práctica deportiva evita sobrecargas musculares y mejora la función muscular.

• Los ejercicios de fuerza contribuyen a que los músculos en conjunto trabajen en forma coordinada; si agregamos trabajos de propiocepción se logrará que la dinámica muscular funcione en armonía, evitando lesiones.

• La dieta también cumple un papel importante ya que si el aporte de hidratos de carbono no es el adecuado, la lesión puede aparecer por estar el músculo fatigado al no tener el aporte energético necesario.

Existen 3 grados de rotura fibrilar:

Rotura fibrilar de grado 1

Es la más frecuente y corresponde a una rotura microscópica en la que sólo unas fibrillas musculares son lesionadas. Existe hemorragia local y equimosis por debajo del nivel de la lesión. Al ser de tamaño reducido, no suelen ser visibles en la ecografía. El paciente refiere dolor que aparece de forma instantanea al producirse la lesión, habrá impotencia funcional y no podrá terminar la práctica deportiva. Con el reposo disminuye el dolor pero éste se reproduce con la presión o el movimiento.

Además, habrá dolor al estiramiento pasivo, y los movimientos pasivos estarán afectados si la lesión es evidente. Existirá dolor a la contracción isométrica, y los movimientos activos y contrarresistidos serán dolorosos. La musculatura estará contracturada por la lesión.

Hablamos de rotura fibrilar de 2º grado

Cuando existe una solución de continuidad macroscópica de las fibras musculares, pero sin afectar por completo al cuerpo muscular. Con la ecografía se pueden visualizar la lesión muscular y el hematoma acompañante. Si la ruptura es superior al 30% del cuerpo muscular, se ha de plantear intervención quirúrgica.

Rotura de fibras de grado 3

Es la ruptura total del músculo. Se rompen totalmente las fibras, separándose ambos extremos musculares con una retracción de los vientres musculares, que se retraen y se contraen. Cursan con intenso dolor e impotencia funcional completa. Es dolor que no cede, y normalmente suele aumentar. Se produce por movimientos bruscos de gran intensidad, con sensación de desgarramiento. Existe gran tumoración y equimosis. Signo del hachazo. La ecografía es obligatoria en estos casos.

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