FISIOTERAPIA EN EL CAMINO DE SANTIAGO
La peregrinación
a Santiago de Compostela constituye todo un reto físico y metal que debemos preparar
a conciencia.
· Preparación
previa:
-
Realizar una preparación física previa, con
gimnasia diaria para tonificar el cuerpo y dar elasticidad a los músculos de
todo el cuerpo.
-
Elaborar un plan de etapas, de 25/30
kilómetros al día a pie y de 60/100 kilómetros en bici.
Tener siempre en
cuenta las distancias entre refugios y las posibilidades físicas de cada uno.3
-
Contemplar las previsiones climatológicas,
para adaptar la vestimenta al calor o al frío y también la humedad. Atención
porque la humedad puede afectar a dolencias crónicas de tipo músculo
esquelético.
- Acudir al fisioterapeuta para poder descargar la musculatura e iniciar el Camino en las mejores condiciones físicas posibles.
- Acudir al fisioterapeuta para poder descargar la musculatura e iniciar el Camino en las mejores condiciones físicas posibles.
Entrenamientos previos:
· Peregrinación a
pie:
Si no estamos muy acostumbrados a caminar largas distancias, comenzar con
paseos cortos, que se irán alargando progresivamente; si es posible, realizar salidas
al monte, para habituarnos a las subidas y bajadas, hasta que lleguemos a
dominar la distancia que planificamos para cada etapa. Se aconseja realizar las
últimas salidas con la mochila cargada, para irnos haciendo a su peso. La mochila deberá
adaptarse al contorno de la espalda, evitando demasiada holgura o compresión.
El peso debe ir cerca del eje del cuerpo y su centro de gravedad.
· Peregrinación
en bicicleta
+ Para las personas que no tienen mucha costumbre, y en función de la
distancia a recorrer cada día, con dos meses de preparación previa será
suficiente.
+ Deberemos empezar poco a poco, al principio rodando, para más adelante
alternar las partes llanas con subidas; de esta forma nos iremos acostumbrando
a conocer el desarrollo de plato y piñones más adecuado para cada perfil.
+ Entrenar los últimos días con las alforjas cargadas, lo que nos permitirá
acostumbrarnos y comprobar si el peso y el volumen del equipaje son adecuados:
es conveniente reducirlos al máximo, llevando por tanto lo realmente
imprescindible.
+ Llevar un botellín con agua o recuperadores de sales minerales, para
combatir la fatiga y aportes energéticos como glúcidos de rápida absorción.
Indumentaria
+ Adecuada a la estación del año, teniendo en cuenta que muchos tramos
discurren a alturas de unos mil metros sobre el nivel del mar.
+ Usar gorras o sombreros para evitar la exposición solar directa en la
cabeza, en prevención de insolación, golpe de calor, hipertermia…
+ Llevar un bordón (palo o vara que emplea el peregrino tradicionalmente).
Ayuda además de a
sujetarse y tantear terreno, a realizar un intercambio energético con la
tierra, lo que ayuda a evitar las tendinitis.
+ El secreto no es llevar muchas capas de ropa, sino que sean aislantes, para
permitir que una fina capa de aire caliente mantenga la temperatura entre ropa
y piel y no haya pérdidas caloríficas y por tanto frío.
Calzado
+ Botas de treking o montaña que se adapten bien al pie, de tejido ligero e
impermeable, que permitan la transpiración, protejan los tobillos de posibles lesiones
y faciliten caminar entre piedras y barro.
+ Utilizar calcetines adecuados para caminar, de algodón y sin costuras.
+ En verano, también pueden utilizarse zapatillas de deporte para caminar, con una suela adecuada para
terrenos pedregosos. Es más aconsejable utilizar botas de verano.
+ Llevar también unas zapatillas, sandalias o chancletas para descansar el
pie en los momentos de descanso y para “airear” el pie en el caso de ampollas o
heridas que deban cerrar pronto.
+ Botas ya domadas. Nunca estrenarlas en el camino, pues evitaremos rozaduras
previsibles.
Mochila
+ Ha de ser cómoda, adaptable y ligera, tipo anatómico, con correas en la
cintura o en las caderas y el pecho y con bolsillos laterales y superiores.
+ No cargar excesivamente la mochila (no más de 10 kilos).
+ Evitar las rozaduras de las correas.
Técnicas para caminar
+ Antes de empezar, realizar algunos estiramientos, especialmente de los
gemelos: colocándonos con las manos contra la pared, apoyamos paulatinamente
toda la planta de los pies hasta notar una cierta tensión detrás de las
rodillas a medida que el cuerpo se va acercando al suelo.
También es
interesante estirar cuádriceps (cara anterior del muslo) e isquiotibiales
(parte posterior del muslo).
+ Comenzar la marcha con paso suave y rítmico, nunca con prisas, hasta que el
cuerpo se caliente.
Después, la
marcha debe ser regular y continua.
+ Descansar cada una o dos horas al menos diez minutos, o más si fuera
necesario.
+ Mantener siempre un paso que nos resulte cómodo, que nos permita sin ningún
tipo de esfuerzo poder mantener una conversación.
Caminar tiene que
llegar a ser tan natural como respirar, que lo hagamos sin darnos cuenta.
+ En terreno llano, vayamos con nuestro paso normal, ni demasiado largo ni demasiado corto; en las subidas, puesto que no tenemos prisa, con paso más corto y lento, aflojándonos el cinturón de la
mochila para poder respirar mejor y apoyando el pie con la totalidad de la planta en el suelo, para evitar sobrecargar determinadas zonas.
+ En las bajadas y siempre que el piso nos lo permita, con paso largo y
rápido, clavando bien los talones y apretando un poco más la mochila a la cintura,
para que nos descansen los hombros.
+ Terminaremos dando sobre un millón de pasos, pero no tenemos que descuidar
ninguno y ver dónde ponemos el pie; un solo paso mal dado nos puede obligar a
retirarnos; por tanto, especialmente cuando vayamos por terrenos accidentados con
desniveles o recovecos, de piedra suelta o guijarros, deberemos estar atentos al
pisar.
+ Si vamos en compañía de alguien que tenga el paso más rápido, no debemos
tratar de seguirlo, pues en sólo unas horas nos puede dejar agotados muscularmente.
+ Ayudarse tanto en las subidas como en las bajadas con el bordón, que,
además, hace menos monótono el andar.
Hidratación
Una buena
hidratación es absolutamente necesaria antes, durante y después de la caminata.
Beber ayuda a
prevenir problemas musculares, como los calambres.
En las paradas
En verano, buscar
un lugar fresco a la sombra, aflojar el calzado y poner los pies en
alto.
Aprovechar para
beber y comer algo (frutos secos, chocolate, fruta, barras energéticas… pero en
poca cantidad).
Las paradas no
han de ser muy prolongadas (máximo 5-10 minutos).En bicicleta serán poco
frecuentes y de corta duración.
El cuidado de los pies
+ Prestar gran importancia a la higiene: al terminar la etapa del día, caso
de no poder ducharnos, lavarlos cuidadosamente; si no disponemos de agua,
frotarlos con una crema que alivie la fatiga y los refresque.
+ Para evitar las ampollas, todos los días antes de comenzar a andar, les
aplicaremos un poco de vaselina, especialmente en y entre los dedos, planta y
talón.
+ Utilizar calcetines de algodón sin costuras si llevamos zapatillas de
deporte; si llevamos botas, además de los de algodón, otro par de lana, también
bien limpios.
+ Es bueno refrescar los pies en una fuente o riachuelo por corto espacio de
tiempo, teniendo la precaución de secarlos muy bien; la mejor forma es que se
sequen al aire.
+ En caso de ampollas: pinchar la ampolla con una aguja hipodérmica
(atravesar la piel por uno o dos puntos) y conseguir que drene bien hasta que
se vacíe; nunca cortar la piel, que va a servir de protección a la zona
lesionada; colocar encima de la ampolla, ya sin líquido, un trocito del apósito
de gelatina, que va a aliviar el escozor y a servir de almohadillado; poner una
tirita, cuidando de que se acople bien y recortándola si es preciso.
Cuando se termine
la jornada, debe levantarse esta cura y, después lavar y secar minuciosamente los
pies, repetir la operación descrita, volviendo a pinchar la ampolla si se hubiera
vuelto a formar. Al día siguiente, antes de comenzar la marcha, se procederá a
hacer una nueva cura.
+ Cómo curar el pie de atleta: El "pie de atleta" es una micosis
(hongos) que aparece entre los dedos de los pies y se caracteriza por la aparición
de grietas, dolorosas o no. Para tratarlas: después de lavar y secar
minuciosamente los pies, aplicar entre los dedos un antimicótico en atomizador
o spray y dejar secar al aire; poner nuevamente los calcetines, siempre de
algodón; no se aconseja la utilización de pomadas, porque mantendrían una
humedad entre los dedos de la que se aprovechan los hongos para crecer. Esta
misma operación se realizará antes de iniciar la marcha y al terminar la
jornada.
Combatir la fatiga
Hay que descansar
cuando no estamos excesivamente cansados para tener una buena recuperación; si
llegamos al agotamiento, la recuperación será mucho más lenta y problemática.
Si nos
encontramos muy cansados, deberíamos incluso descansar un día completo por semana.
Cuando una
persona sufra "agotamiento por calor", se la colocará en lugar
fresco, dándola de beber líquido abundante (en un litro de agua, disolver media
cucharada de bicarbonato y una de sal).
LESIONES MÁS FRECUENTES
Ante cualquier
lesión lo más aconsejable es acudir al fisioterapeuta más cercano. No obstante,
en este apartado ofrecemos una serie de consejos sobre las lesiones más frecuentes entre los peregrinos:
· Tendinitis o
“tirón” muscular (pequeñas roturas de fibras)
+ Caminando una media de 30 kms./día y cargando una mochila, es normal que
aparezcan tendinitis o tirones musculares.
+ Aplicar frío local para evitar la inflamación y disminuir el dolor. En caso
de aplicar hielo, no hacerlo directamente sobre la piel sino introduciendo un
papel o tela para evitar quemaduras.
+ Si hay dolor intenso, tomar un analgésico del tipo Paracetamol y untar la
zona con pomada antiinflamatoria varias veces al día.
+ En caso inflamación en la zona, tomar además un antiinflamatorio, siempre
con el estómago lleno.
+ Para la tendinitis buscaremos la ayuda de un fisioterapeuta próximo.
+ En el caso de un tirón con pequeña roturas, habría que aplicar un vendaje
comprensivo y consultar a un médico y al fisioterapeuta para buscar la
funcionalidad en el resto del camino.
· Tendón de
Aquiles
La tendinitis más
frecuente en los peregrinos es la del tendón de Aquiles.
Esta lesión se
caracteriza por la aparición de un dolor en la parte posterior del talón, que
suele aparecer por las mañanas, al dar los primeros pasos, desaparece total o
parcialmente con la marcha y vuelve con mayor intensidad durante y después de
la actividad física, haciéndose cada vez más intenso. El dolor también se va
haciendo cada vez más duradero, incluso permanente, hasta impedir la actividad
física.
En el Camino, las
principales causas son: la diferencia de altura del tacón (sobre todo en
mujeres acostumbradas a usar zapatos de tacón, ya que el cambio a un calzado de
suela lisa obliga a una elongación a la que el tendón no está habituado); el
uso de calzado con talonera excesivamente blanda; la marcha por terrenos cuesta
arriba provoca igualmente un estiramiento excesivo del tendón forzando los
límites de su elasticidad; y, por último, la presión directa del calzado sobre
el tendón, provocado por botas de caña alta excesivamente apretadas a nivel del
tobillo.
Se puede prevenir
fundamentalmente con la elección correcta del calzado. Debemos usar botas de
suela dura, sin amortiguación blanda del talón, y fijándonos en que lleven un
rebaje de la caña en la parte posterior. Casi todas las buenas botas en la
actualidad, llevan rebajada la caña en la parte posterior del tobillo,
precisamente para evitar la tendinitis del tendón de Aquiles. También, sobre
todo las mujeres acostumbradas a usar zapatos de tacón, deberían realizar
ejercicios de estiramiento del tendón de Aquiles en intensidad progresiva, unas
semanas antes de comenzar a caminar con las botas que vayan a usar en el
Camino.
Si a pesar de
todo se produce la lesión, antiinflamatorios y hielo local y visita al
fisioterapeuta.
· Esguinces
(lesión producida en una articulación por elongación o rotura de sus
ligamentos)
El esguince más
frecuente suele ocurrir a nivel del tobillo y se produce cuando el tobillo se
nos tuerce (generalmente con el pie hacia dentro) por un mal apoyo del pie en
el suelo.
Cuando esto
ocurre sentimos un fuerte dolor en la parte externa del tobillo.
Los esguinces de
tobillo suelen producirse cuando transitamos por terreno irregular, sobre todo
en bajada.
Si vamos muy
cargados, el sobrepeso va a influir negativamente sobre el ligamento, llegando incluso
a provocar su rotura, lo que agravaría enormemente la lesión.
Podemos evitar
los esguinces de tobillo si utilizamos botas que nos sujeten el tobillo
suficientemente y, por supuesto, cargando el menor peso posible.
Una vez producido
el esguince, si no hay rotura del ligamento, la aplicación de hielo sobre la parte
dolorida y un día o dos de reposo suelen ser suficientes.
También puede
ayudar el tomar algún antiinflamatorio.
Un esguince tipo
II (con rotura parcial o total del ligamento) nos echa del Camino y nos manda a
casa sin remedio.
· Artritis
traumáticas, sobre todo de miembros inferiores
Los
microtraumatismos que se producen sobre la articulación producen, al final, un
cuadro doloroso limitado a la articulación, que puede obligar a interrumpir la
actividad.
Lo más frecuente
es que se produzcan en las rodillas tras descensos prolongados.
Contribuyen a la
aparición de estas lesiones las etapas excesivamente largas, los descensos
prolongados y cargar una mochila excesivamente pesada.
Podemos tratar de
evitar la aparición de la artritis traumática programando etapas no
excesivamente largas y limitando al máximo el peso que carguemos en la mochila.
Una vez producida
la lesión, tratarla con antiinflamatorios y frío local.
Este tipo de
lesiones, si las cuidamos un poco, no deben representar un gran problema, aunque
sí nos harán algo más penosa la marcha.
CONSEJOS PRÁCTICOS PARA PERSONAS CON
ALGÚN TIPO DE DISCAPACIDAD
+ Un peregrino con discapacidad física debe previamente estar en un tono físico
conveniente, que le permita mantener un ritmo adecuado diario en el discurrir
de kilómetros y kilómetros que deberá transitar.
+ Es recomendable que lleve repuestos para la silla de ruedas, tacos para las
muletas, guantes, y algún tipo de crema o producto tópico para aminorar las
ampollas.
+ El peso de la mochila será acorde al nivel que puede soportar, teniendo en
cuenta los tramos hacia arriba que deben superarse.
+ Contar con algún tipo de coche de apoyo y realizar el camino acompañado de
alguien que en los tramos más complicados nos sirva de apoyo y sostén.
+ Las personas con discapacidad psíquica deberían peregrinar acompañados de
personas que conozcan su discapacidad concreta para ayudarles de la manera más
específica posible si llegara el caso.
+ Las personas con discapacidad auditiva tienen que extremar la precaución a
la hora de cruzar carreteras, lo cual debe hacerse en numerosas ocasiones a lo
largo de todas las rutas compostelanas.
+ Respecto a las personas con discapacidad visual aconsejamos que caminen
acompañados siempre, debido a los cruces, desvíos, irregularidades del terreno
y cualquier otro aspecto que sea relevante y que una discapacidad visual
hiciera más complicado.

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